domingo, 7 de diciembre de 2008

Desperté a media noche

Desperté a media noche, el ventanal entre abierto desviaba de su ruta a una solitaria brisa fresca, el silencio traído en ella era la evidencia del vacío que había en las calles, unos perros vagabundos en busca de comida y los faroles de la plaza iluminando la nada, eran los dueños de toda la cuadra. Ese viento rozando en mi cara, brindándome o robándome el sueño, me trajo un recuerdo, me regalo una imagen y un verso, me hablo de paz, de amistad y un poco de amor, deparo en mi egoísmo, en mis ambiciones, en mis miedos; ese viento rozando en mi cara depositó en mi alma esa inocencia que sólo es posible en los niños, me hablo de mi hijo, de mis padres, de mi familia, me hablo de mis sueños, me hablo con cariño.
Desperté a media noche, el silencio repletaba la habitación, sentí la fuerza de un cuerpo apoyado en mi cama; una voz susurrante que no pretendía atemorizarme dijo mi nombre, me senté en la cama, lentamente abrí mis ojos y de la misma manera pude distinguir su figura. Ahí estaban sus ojos sinceros, hermosos, piadosos. Su voz amorosa rozando en mi cara. Me saludó con cariño y se disculpó por visitarme a escondidas, quise responderle y lo evitó rozando mis labios con su mano, dejó silencio y nos miramos serenamente durante  algunos minutos, se acercó, me abrazó, apoyó su cabeza en mi pecho y lloró.
Desperté a media noche, ahí estaba ella, observándome con su rostro amable, ahí estaban sus ojos sinceros, tristes y a la vez bondadosos; su cabello rizado, sus manos tibias, su cuerpo precioso.
Desperté a media noche, impulsado por su presencia y el suave suspiro de su alma, su brillo ajeno a mis ojos.  Ella era el viento, ese viento que abraza con fuego al interior de mi alma.
Desperté a media noche, como todas las noches. Ahí estaba mi ángel, el ángel de mis sueños, ese ángel de ojos tristes que adormece mis penas, que me escucha mientras sueño y se queda en la vigilia de una noche eterna, ese ángel que me devuelve la vida, ese ángel que me abrazó con ternura, con una ternura tal, que nunca supe devolver.


Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Domingo 7 de diciembre, 2:50 a.m.

sábado, 28 de junio de 2008

Caminaré desnudo por la avenida principal


Esta noche caminaré desnudo por la avenida principal. Ya puedo imaginar a la gente sacudiendo sus cabezas al verme vestido de nada, el policia que intentará detenerme y que gritará sus amenazas en mi cara, el vagabundo hebrio que blufeará y que luego de aquel esfuerzo caerá de golpe sobre el frio pavimento, las prostitutas que secretearan y sonreiran con ingénuas intenciones, los que algún día fueran mis amigos y que aún permanecen en las afueras del mismo bar - se harán a un lado -, evitando el contacto, evitando que alguien les reconozca y recuerde que una vez compartieron conmigo, puedo imaginar la mirada asquienta de un par de mujeres de avanzada edad, la risa burlona de los pandilleros, la mirada serena del cura, el horror de mis vecinos, el dolor de mis padres.
Esta noche caminaré desnudo por la avenida principal. Ya puedo sentir el sollozo de mi alma, el hielo interior de mi cuerpo, el frio inmerso dentro de mi corazón; puedo sentir como caen esas tibias lágrimas sobre mi pecho, puedo sentir como tiemblan mis manos y como lo hace todo mi cuerpo, puedo sentir las huellas del dolor, las sombras del miedo; puedo sentir la voz de mis lamentos, la voces desesperadas del amor, los bramidos del odio, el silencio de mis dudas.
El barco se hunde y yo voy dentro.
Esta noche caminaré desnudo por la avenida principal. Sé que será mi última noche y a pesar de ello lo haré como lo he hecho en años, abrazado en la nada, buscando refugios, buscando amores. Caminaré desnudo como lo hice siempre, confuzo, inquieto y desolado, tal vez triste, tal vez angustiado; caminaré desnudo como lo hice siempre, porque nunca hice algo distinto, porque nunca me esforcé por romper mi destino, porque nunca me observé o porque nunca me escuche a mi mismo.
Esta noche caminaré desnudo por la avenida principal. Ya puedo imaginar mi andar, una chaqueta negra, un jeans y unas zapatillas cubren mi cuerpo, me moveré en zancadas, escapando del misterio, estancado en mis sueños, arrebatando deseos; puedo sentir la velocidad de mis pensamientos, el ritmo de mis ideas, las instrucciones del rencor.
Esta noche caminaré desnudo por la avenida principal. Desafiando a la vida y la muerte, desafiando al temor y al deseo. Será mi última noche en penumbras, mi última prosesión, mi último lamento; esta noche será un adios, me despido de quien fui y le doy la bienvenida al que ocupe mi cuerpo en la mañana, venido por la gracia y esperanza de un nuevo amanecer.

Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Sábado 28 de Junio de 2008

domingo, 22 de junio de 2008

Un par de tequilas, una película


Un par de tequilas, una película y un coctel sobre la alfombra eran los ingredientes perfectos para combinar la tranquilidad de una noche sabatina, una noche alejada del ruido y del mundo. Los efectos de una noche perfecta los abrazaba e invitaba a contemplarse calmadamente - y vaya que lo hacían - las estrellas se acercaban hasta observarlos de cerca, la oscuridad reposaba ante el deleite de verles juntos y en paz. Jugaban a ser chef, jugaban a olvidar sus divisiones y a olvidar sus temores, lo hacían y se divertían, reían, a veces lloraban, conversaban sin importar el motivo. Mientras se abrazaban, miraban y besaban, aceitunas ácidas, sal y tequila maridaban en sus paladares. El film avanzaba, imágenes y sub-títulos vagaban sin sentido ni objetivo, los besos se habían ganado el protagonismo, los besos habían convertido a esa noche de sábado en una noche especial. Un par de tequilas, una película, la misma pasión de siempre, el mismo deseo presente. 2AM ya siendo domingo, el ventanal entre abierto daba espacio para que una brisa fresca les rozará el rostro, el viento se llevaba consigo cualquier intento de separación que había atestado el pensamiento durante la semana; se peleaban constantemente, necios, tercos y absolutos, se alejaban y olvidaban de su magia. Hoy siendo ajeno y más maduro he logrado comprender que nunca hubo razones para albergar distancias, hoy que ya es tarde no les puedo hablar, ni menos aconsejar, y para ser sincero prefiero que no perciban mi voz, prefiero que no sepan que esta noche invoque sus nombres, hoy se los ha llevado el tiempo, saciados de ira, cargados de miedo, lejos de sí, lejos de mi.


Un par de tequilas, una película...en honor por mis amigos que yacen dormidos uno junto al otro, bajo el lodo, bajo el olvido de aquel sentimiento que un día fue amor.


Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Sábado 21 de Junio de 2008

miércoles, 4 de junio de 2008

Una ilusión perpetua

Me levanté del escritorio, tomé el teléfono y la llamé. De una vez por todas lo estaba haciendo; basado en motivos que aún no logro comprender, aunque más allá de las dudas fue un acto con gran fortaleza y decisión, con gran ánimo y con una felicidad evidente.
Mientras esperaba atento la llegada de su voz los latidos de mi corazón arremetían su ritmo en mis oídos y superaban el sonido ofuscado del auricular, en tanto, la situación o la espera comenzaban a manifestar su crueldad, durante milésimas de segundo quise cortar la llamada -tal vez debí hacerlo y dejarla en paz.  Mantuve mi impulso para así no arrepentirme atado al miedo, espere su voz para decirle todo lo que siento, decirle cuanto lamento que lo nuestro haya terminado, decirle que aún no se escapan los sueños, nuestros sueños.
Un nuevo suspiro y desde el agudo silencio apareció una voz en mi oído, confundido, aturdido, lancé un alo! - era ella, me saludo amablemente, le hable en pausas y con voz serena, le salude; las frases y preguntas típicas marcaron el enlace inicial - cómo estás? como te ha ido? - en un ir y venir tanto suyo como mio.
Mientras me iba describiendo los nuevos pasajes de su vida, lamenté no haber estado a su lado, sentí envidia, envidia no se de que porque hasta ese momento no habló de un nuevo amor, no lo hizo, pues no existía.  Fugazmente pensé que ambos nos estuvimos estorbando, ya que nuestras vidas eran superficialmente mejor que en la época de nuestro vivir.  Repetidamente le interrumpí para hablar un poco de mi, también tenia cosas para decirle, cosas buenas, matices nuevos en mi vida, que me enorgullecian y que ansiaba compartírlos, dedicárselos.
Ahí estaba al teléfono, escuchándola y caminando de lado a lado, a una velocidad que me volvía más ansioso.
Su voz me llenaba de cariño, era su tono alegre, eran sus sonidos seduciendo a mis oídos - me sentía confundido, aturdido y cada vez más ganoso de verla, de tenerla nuevamente entre mis brazos, de besarla para llevarla conmigo a la eternidad, a través de los sueños, de la vida placentera y pura.  Un sentimiento de paz se adueño de mi alma y me sentí algo más pleno. 
Paz efímera, me abandonó cuando como por razón que sólo se aprecia ante un mal hechizo, vi su rostro cerca del mio, sentí un estallido en ansiedad y desesperación, de miedo, miedo de fracazar una vez más, de romperle el corazón una vez más.  Tantas cosas que quise contarle, agradecerle, hechos gratos y plagados del éxito que esperamos juntos.
Fue un dialogo grato, lo fue para ambos y quedo manifestado en la sintonía de nuestras voces, en la afinidad de nuestra voluntad.  Afortunadamente fue tan sólo eso, una manifestación de buenas intenciones, intenciones que en el pasar del tiempo serían atacadas y perpretradas por la inseguridad, por el capricho inmaduro.
Escribo estas líneas en su memoria, a su amor por mi y mi amor por ella, al recuerdo vivo y rico en emociones placenteras, a la virtud de un amor hermoso pero definitivamente abatido por las tormentas nocturnas venidas de la frialdad de mis miedos, por la sensación y temor a que nuestro amor no sea más que una ilusión, una ilusión perpetua y desamparada por mi corazón.

sábado, 5 de abril de 2008

Monsters of Rock

Martes 1 de Abril
18:15 hrs y a 1 hora de haber salido de la oficina, estaba al interior de la Pista Atlética frente a ese escenario que hace vislumbrar lo que se viene, la corbata estaba guardada y la polera rockera me ayudaba a trasladar mis pensamientos y sólo pensar en Rock y Guitarras.
18:30 era el turno de Black Label Society, la banda del gran Zack Wilde, quien más tarde volvería a subirse al escenario junto al mismísimo Ozzy. Black Label Society dejo claro porque los invitaron al Monster of Rock, un Hard Rock con tendencias "country", muy americano el estilo, pero a pesar de ello muy bueno, las canciones tienen onda y los músicos que acompañan a Zack saben muy bien lo que hacen y saben muy bien a quien tienen al lado.
20:00 las luces se vuelven a apagar .... Korn la banda más odiada por el público presente hizo temblar el estadio ... obviamente hubo miles de fans que sólo estaban ahí por ellos y se encargaron de que la banda notara su presencia; para mi gusto los cabros son re buenos, tal vez no era la banda indicada para continuar el show, pero dieron un excelente recital, vacilé harto con su Agro/Metal .... mis respetos a Korn.
21:30 .... .... .... .... .... el principe de las tinieblas se hizó presente, el recinto parecia derrumbarse ante la potencia y el excelente sonido. Un sueño hecho realidad, estar frente al maestro .... ah! como siempre pegado a las rejas de protección, a centimetros del gran Ozzy Osbourne. Un barrido con grandes canciones ... me las cante todas, me emocioné con Bark at the Moon y Mama, I'm Coming Home, me volvi un energumeno con Mr.Crowley y transforme en una bestia mientras cantaba I Don´t Know al igual como lo hacía en mi ex banda, donde me las daba de Ozzy.
Que gran show!! junto a Zack Wilde, Ozzy hace de las suyas y con 60 años este viejo la lleva ... no hay dudas de ello.
Un sueño cumplido ... Un momento genial ... Un show inolvidable ....
Dream Theater, Iron Maiden y ahora Ozzy Osbourne me han hecho recordar que soy un rockero y ser rockero es ser joven ....

Hasta la próxima
JorGe

domingo, 23 de marzo de 2008

Primera Carta a los Corintios*

Capítulo 13 - La preeminencia del Amor

13:1 Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
13:2 Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
13:3 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
13:4 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
13:5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,
13:6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
13:7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
13:8 El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
13:9 porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
13:10 Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
13:11 Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño,
13:12 pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
13:13 En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.

*Lo más probable es que la escribiera Pablo en la ciudad de Efeso, en la primera mitad del año 56. Su autenticidad está atestiguada desde finales del siglo I y jamás ha sido puesta en duda entre los especialistas de cualquier tendencia.

sábado, 22 de marzo de 2008

Enamorado de este Sueño

He soñado con sus ojos
He viajado en su mirada,
Como no he de reconocerlos
Si por las noches me abrazan y suspiro,
Me enseñan su dulzura
Al contemplar su amor y su sonrisa;
He viajado bañado en sentimientos
De ser la fuente de sus emociones
De ser ella la fuente de las mías,
Aquellos ojos son mi ilusión de amor
Mi esperanza de vida
Vida candente y saciada en ternura.

He abrazado el calor de sus labios
He reído envuelto en su sonrisa,
Como no he de reconocerlos
Si por las mañanas me besan y humedecen los míos,
Me enseñan por siempre su dulzura
Y me sumergen en un mar de fantasías;
He recorrido, he atravesado noches y días
Añorando conocerla, tocarla, entenderla...
...Dios sabe que lo haría,
Aquellos labios son mi ilusión de amor
Mi esperanza y mi vida
Mi opción de amor hasta el fin de mis días.

He viajado por la vida
Enamorado de este sueño,
Buscando en rincones y palacios
Anhelando conocer el color de sus ojos;
He viajado por la vida
Pensando que jamás la tocaría,
Mis sueños dibujan su figura
Perfecta ante mi alma, preciosa ante mis ojos,
La he amado y no la conocía
La he amado y no lo sabía;
Aferrado a la piel del miedo acepto, que
Viviré amándole hasta el fin de mis días
Abrazado al recuerdo de su amor y su sonrisa.


Escrito por Jorge Eduardo Rojas

viernes, 21 de marzo de 2008

Frutos del Dolor

Quisiera ver la luz en mi interior
Poder ver el rostro de Dios,
Quisiera ver antes de terminar
Quisiera entender por qué fui yo

Sonrisas desiertas Frutos del Dolor
anhelo olvidar lo que me aparto
de mi pasión, de mi verdad;
Esclavo de un don que no sé dominar
Hambriento y sediento no sé contener
mi rabia y mi rencor.

Quisiera ver la luz, maldigo al temor
poder saber lo que paso,
quisiera ver antes de terminar
quisiera saber quien me eligió.


Abrazado al viento puedo presumir
que el centro del frio esta en mi interior,
y es mi verdad, es mi pesar.
Sufriendo el desvelo de mi corazón
desnudo y descalzo suelo recordar
mi rabia y mi rencor.

Escrito por Jorge Eduardo Rojas
13 de agosto de 2004

lunes, 10 de marzo de 2008

Iron Maiden en Chile


No hay palabras, no hay gestos, ni grupos que le rindan tributo, simplemente son ellos, es simplemente la Doncella de Hierro, los Iron Maiden...sólo reverencias para estos dioses del Heavy Metal.
28.500 personas repletaron el recinto, a las 19:15 Lauren Harris (hija de Steve Harris - bajista de Iron Maiden) encendió los parlantes y a los fieros asistentes; me separe de mis compañeros por razones obvias e inevitables, con ello inicié mi camino, mi meta se tenía que cumplir ... tenía que llegar a las rejas de protección frente al escenario.
Las luces se apagaron a las 20:25 hrs., el lugar estalló en locura, al sonar "Churchill’s Speech" el intro de Aces High el mundo pareció explotar .... los fans entre ellos yo vimos partir nuestra fiesta, saltabamos, gritabamos, coreabamos cada una de los himnos metaleros presentados por la Doncella, luego fue el turno de Two Minutes to Midnight y la cosa ardía, poco a poco me abría paso, entre codazos, gente pisándote desde las canillas hasta los mismisimos pies, forcejeos y cualquier gesto brutal imaginable estaba ahi presente, no había dolor, sólo emoción y un objetivo determinante.
Un show de lujo, único entre los más grandes, un escenario que intimidaba a cualquiera, un set de Eddies acompañaban cada una de las canciones, las luces, la puesta en escena de cada uno de estos Maiden ... todo espectacular.
Fueron y aún son muchas las emociones que se posaron sobre mi luego de volver a ver a los Maiden en Chile, cada vez más cerca, intentando inmortalizar cada momento con mi cámara fotográfica, todo era perfecto y en sí una locura ... como dice la canción "Can I Play with Madness" del disco Seventh Son of a Seventh Son, y vaya que lo hago bien ... atravesé cada uno de los caminos que me llevó a la locura, jugue, canté y me emocioné en ella.
No soy digno de seguir, mis palabras no tienen la capacidad y como dije al inicio ... no hay palabras ni gestos, simplemente son ellos.


Les dejo unas fotos que capturé, ahi en la reja de protección, a centimetros de los Maiden ... recibiendo las babitas del mismisimo Bruce Dickinson


Iron Maiden esBruce Dickinson - VocalsSteve Harris - Bass GuitarDave Murray - Lead GuitarJanick Gers - Lead GuitarAdrian Smith - Lead GuitarNicko Mc Brain - Drums





























Iron Maiden en Chile, Santiago - Pista Atlética; 9 de Marzo de 2008PD: Tal vez no todos lo saben ... pero el avión Boing de Iron Maiden - "Ed Force One" es piloteado por su vocalista ... son grandes o no ¿?

domingo, 2 de marzo de 2008

Dream Theater - Arena Santiago

Este ha sido mi día perfecto...
1 de marzo, 18:30 hrs; ingresamos al recinto con mis amigos Charango y Pancho, estos cabros querian estar sentaditos viendo el recital y yo parecia león enjaulado, iba de lado a lado, hasta que los convencí y bajamos hasta la cancha.
El show comienza, Constant Motion de su último disco Systematic Chaos fue el encargado de hacer estallar el lugar; fue tanta la fuerza que sacaron al arrancar el show que no lo pensé 2 veces, tenía que llegar hasta las barreras y estar frente a ellos, a metros, centimetros y lo logré -está foto y otras tantas son la evidencia-, y así se vino un recorrido por la discografía, retocando y reviviendo muchas canciones ... como unen las canciones!!, de la nada estaban tocando otra canción .... incluso tocaron unas piezas de Pink Floyd y Marillion -como si estos cabros supieran que son también mis bandas favoritas-. Un show espectacular, un sonido perfecto, al más estilo Dream Theater, únicos y con un estilo inimitable, perfección a todo evento, músicos con clase, poseedores además de una energía que contagia hasta el más débil .... los amados y odiados Dream Theater, en fin, todo fue espectacular, dificil de olvidar...un día que jamás olvidaré, ha sido mi día perfecto ...
Gracias dios del rock por traernos a estos monstruos del rock, monstruos del Progressive Metal

Hasta la próxima
JorGe

viernes, 29 de febrero de 2008

No soy escritor

No soy escritor, pero antes de comenzar os debo confesar que creo en las palabras, creo en su fondo aunque muchas veces lo desconozco, creo en su sentido aunque muchas veces han salido de mi mano perdiendo toda dirección; creo en las palabras sutiles y por años he desafiado a las más hostiles, creo en las palabras que derraman sentimientos, no hablo ni del bueno ni del malo, sólo hablo de sentimientos, sentimientos derrochados, aplastados, arrumbados, maravillados, olvidados.
No soy escritor, pero os debo aclarar que creo en las palabras, creo en su sonrisa y en su llanto, en su bondad y en su ira, he sido victima y victimario de su escencia, temerario, asustado, confundido, amenazado; a través de ellas he saciado los espacios del silencio, con la cabeza gacha y una mudez que desespera; creo en las palabras, a través de ellas he sido cruel y a veces sensato, he dañado al verbo, he lastimado a más de un sustantivo.
No soy escritor, aunque para continuar os debo confesar que de mi puño han brotado más de mil palabras con intenciones poéticas, y honestamente no se hasta que punto lo sean, porque dentro de todo aún no sé porque escribo, aún no se bien como definir lo que escribo, sólo sé que hay muchas líneas atestando las hojas de un cuadernillo, líneas que yacen polvorientas entre libros de poesia, economía, uno de arte, otro de marketing, un par de ensayos y dos o tres de Coehlo.
No soy escritor, aunque debo confesar que mis intenciones han atravesado los límites de la conciencia, he navegado por el deseo, en un mar que sumergió algunas de las heridas que guardé dentro de mi corazón, he naufragado en un mar violento que vió correr el miedo por mis venas, en un mar que ha disuelto mis lagrimas entre la sal de sus oceános.
No soy escritor, lo digo porque no he logrado plasmar mis emociones, no he logrado hablar de mis sueños, no he logrado arrancarme el miedo, ese miedo que me acosa y que no me permite liberar el amor que llevo dentro; no soy escritor, aunque por ahora es el único medio que poseo, para hablarle y declararle, es el único paisaje que me permite asomar la ternura, las caricias y el deseo.


Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Sábado 1 de Marzo, 01:46 AM

domingo, 17 de febrero de 2008

[Decidido Pt1 - Entre las 2:00 y las 6:00 AM]

2:00 AM, aquella noche no encontraba forma de pegar un ojo, -se sabía decidido,- ya no había razones para permanecer en aquel refugio. De pronto inhaló aire como si fuese a zambullirse bajo un océano oscuro y sin retorno; cogió sus pertenencias, entre ellas los borradores de cuanto poema hubo visto nacer de su mano; observó detalladamente su cuarto, algo más bien como una despedida, a cada rincón, a cada objeto que le acompañó a través de las vigilias de la noche. La luz del día comenzaba lentamente a mostrar su potencia, comenzaba poco a poco a esfumar los pensamientos que cambian de noche, bajo un amanecer que desvanece al amor más puro y a la ira más mortífera que domina a los hombres; de pronto un sentimiento de duda quiso sabotear su decisión y antes de abrir la puerta que daba a la calle volvió su mirada hacia el interior de la casa, al mismo tiempo unos débiles rayos del sol proyectaron recuerdos, pudo ver muchos de los gratos momentos que vivió junto a su familia, momentos que ya no ocurrían hacía muchos años, más bien desde que entró en la adolescencia.
Aquel recuerdo le provocó una sonrisa, agitó su cabeza y recuperó los motivos que le suplicaban el emprender un nuevo camino; cargo su mochila a su espalda y salió del lugar sin dar más chance.
El tren longino* agitaba sus pulmones anunciando su partida, en un par de minutos iniciaría su marcha con destino hacia la vecina patria. Un viaje lleno de hermosos paisajes le esperaba, montañas y desiertos serían las siguientes imágenes que se posarían sobre sus ojos. Desde su mochila sacó una cámara fotográfica, revisó el estado de las pilas y la dejó paciente esperando que la bocina a vapor -típica de los ferrocarriles- anunciara el inicio del viaje.
En plena marcha el lugar se torno conocido, las personas que viajaban junto a él, la claridad del día, la decoración al interior de los vagones –todo-, le resultó extraño y a la vez frecuente el sentimiento de frustración, como si ya hubiese vivido aquel momento. Se cuestionó el constante deseo de ir de lugar en lugar – aunque siempre soñando -, buscando sensaciones extrañas, de la mano del progreso y el éxito, siempre junto a su mochila y a su cámara de fotos. Probablemente estas serian escenas que sólo habían transcurrido a través de su mente y que habían sido ilustradas en las líneas de su imaginación.
Las horas avanzaban débiles y los recuerdos permanecían más de lo habitual, todo era muy ilógico o lógico dependiendo de cómo quisiera interpretar lo que estaba ocurriendo; intencionalmente recordó el contenido de su lastre, abrió su mochila y tomo un álbum de fotos, con un sentimiento de angustia revisó desesperadamente cada una de los registros que colmaban el libro, y para su fortuna las imágenes impresas no albergaban el lugar que había frente a sus ojos. Fueron horas de desesperación, horas que pareció abrazar la locura misma.
La noche ya era plena y su cuerpo pareció desvanecerse, se sintió flojo de un momento a otro por lo que decidió dirigirse a la cabina que había reservado para descansar. Se recostó y se alegró de estar lejos de casa, se alegró por saber que había dado el paso que tantos años le había costado emprender. Recordó cada uno de los lugares y los momentos de su infancia, los rostros de sus amigos y las travesuras que le llenaron el corazón de éxtasis; ¿cómo no recordar su cumpleaños número 10?, fue una fiesta inolvidable, globos de colores por todos lados, los compañeros coreando el cumpleaños feliz, la camotera de los más grandotes, la torta de fiesta, la luces, todo era maravilloso.
Una vez dormido desaparecieron los recuerdos y no hubo más que un sueño profundo, sin paseos, sin nostalgias, horas habitando sobre la misma nada; de pronto un jolgorio alarmante se adueñó del lugar hasta arrancarle el sueño, de un balbuceo insistente parecía distinguir una canción conocida, abrió sus ojos y ante el impacto visual se los restregó, se volteó y miró hacia el cielo, se rió de si mismo…6:00 AM indicaba el reloj y todos a su alrededor cantaban “cumpleaños feliz - cumpleaños feliz”- era su cumpleaños ... su cumpleaños número 10.
*"Hasta su desaparición en 1970, el Longino recorría la pampa nortina, desde Santiago a Iquique y desde esta última hasta Bolivia"
Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Domingo 17 de febrero; 03:55 AM

domingo, 3 de febrero de 2008

Placer...Tan lejos - Tan cerca

Ayer sábado me decidí a salir a recorrer en mi fiel Bike un sector muy místico y que no visitaba en años; fue sorprendente encontrarme con unos lugares preciosos, hay unos valles inmensos, todos luciendo unas viñas espectaculares y varias hectáreas que son sólo praderas alimentando miles de cabezas de ganado. El lugar es una localidad llamada "El Tránsito", en la falda posterior (mirando hacia el norte) del famoso "cerro Bata"(llegando a Melipilla), eso de atrás es bien atrás porque el recorrido fue de 24.56 km.
En la medida que avanzaba en la ruta lo hacia también un cierto grado de imnósis, esto provocado por las emociones que me provocó el lugar y porque no decirlo, por el placer que me genera el campo, el aire libre, el olor a vaquitas y ese viento que te golpea en la cara; me detuve a tomar un par de fotos (cada vez que lo hacía me recordaba que debía cambiar mi cámara por una que tubiese un lente más potente); en fin.
Me llamó gratamente la atención ver en cada casa a 1 o 2 perros que eran más bien los recepcionistas del lugar y que no dejaron de saludarme durante todo mi recorrido, bueno no siempre fueron amigables, ya que un par de ellos salió tras mio con el fin de mascar mis piernas o sacarle un pedazo al neumático de mi bike jejeje, en esos momentos no me importaba el paisaje y mis piernas parecian recuperar su energía.
Esta foto fue tomada en un sector llamado "El Tránsito bajo" según lo comentado por un señor que labraba unas tierras cercanas a esta casita.
Este lugar está a minutos de mi casa y nunca nadie habla de él, haberlo visitado fue toda una inspiración y me recuerda una frase que destaque de un libro: "Los grandes placeres de la vida son totalmente gratis".
Hasta la próxima

JorGe

sábado, 2 de febrero de 2008

Parapente

Volar en parapente ha sido una de las experiencias más entretenidas de mi vida, todo albergado por una sensación de libertad, de dominio y de grandeza.
Fijense en el lugar y con ello basta para imaginar lo excitante que fue el vuelo.
El deporte aventura es para mi toda una emoción, son demasiadas las experiencias que se viven, y como verán los recuerdos se mantienen frescos, es cosa de mirar un par de fotitos y ya estamos nuevamente percibiendo el "feeling", es como revivir aquel grandioso momento.
Este vuelo fue en Maitencillo, a un par de Km de la playa principal.
Bueno en la 1ª foto estamos preparando los vuelos junto con los instructores y mi cuñado (Hugo) .... Ah! una anécdota, el instructor es un argentino y al hablarme me decía: Eh! gordito chico .... jajaja que se creerá el %$·"&%$@
En la 2ª foto estoy en pleno vuelo ..... jeje
Hasta la próxima


JorGe

viernes, 1 de febrero de 2008

En la cima

Esta foto es de culto, en la cumbre del Horcón de Piedra a más de 2.000 mts de altura; disfrutando del paisaje, el viento golpéandonos el rostro, la nieve perfeccionando la pureza del entorno, esa nieve que combinada con una porción de wisky hace que los placeres sean cada vez más exigentes.
En este paseo hice unas fotos espectaculares, desde la falda del cerro hasta la misma cumbre, un cóndor planeando sobre nosotros, las quebradas que nos hacen sentir pequeños frente al abismo, o que nos hacen sentir poderosos si miramos hacia el cielo.
Son multiples sensaciones las que se viven ahi, son los amanceres, los atardeceres, el aire que oxigena hasta el espíritu mismo, el silencio que contagia los pensamientos y nos vuelve algo meditativos. El sacrificio corporal es un tema menor toda vez que se sabe lo que viene y hasta el mismo dolor muscular se transforma en placer.
Esta foto fue tomada el 18 de septiembre de 2005, mis compañeros de viaje de izquierda a derecha; Don Panchito, el Tuta, Yo, Luchin y Franco (mi sobrino) quien inmortalizo el momento a través de la foto.

Saludos
JorGe

[De un amor confuso a un odio eterno]

Mientras esperaba la llegada del amanecer sus ojos parecían cada vez más perdidos, no había espacio para el descanso ni menos para comer algo que le transmitiera un sorbo de energía, y así eliminar la fatiga. Con el pensamiento vago y las ideas flameando en consonancia con el viento, dejo caer una lágrima, en otra oportunidad no lo hubiese permitido, su orgullo era más potente que el dolor ingerido por la realidad, su realidad. El sol parecía reprocharle en su pesar y se negó hasta ya avanzado el día en regalarle un refugio de luz y calor. La explicación era evidente y sólo su amor perdido era el culpable de la crisis actual, todo amparado por las frases y percepciones venidas de quienes le rodeaban, lo que hacía más confusa la situación, ó tal vez era lo que inclinaba la balanza hacía la ruta de la maldad de la cual se suponía víctima.


El odio tenía rostro en su corazón y le seguía en la avenida del día a día, no había razón para el olvido, jamás habrían motivos para el perdón, su presencia no era una amenaza, e incluso de manera tácita pero no inconciente lo sabía como herramienta de defensa, aceptaba convivir con ello el resto de su vida, aunque muchas veces dudara de la sensatez de aquel perverso sentimiento.


Aquella mañana de verano había sido distinta de las demás, al menos para ella la calidez del clima no era tal y se sentía al borde de una agonía que su cuerpo no podría justificar. Se sentía abatida como si hubiese sido presa una golpiza, sus manos se volvieron torpes al igual que sus recuerdos. En ellos se veía abrazada por una alegría que le derramaba ilusiones, como lo hace el caudal que atraviesa los angostos hilos de una montaña y en su ruta refresca la tierra seca, poco a poco logro saborear el cariño que le infundía la imagen de aquel hombre, hombre que al interior de sus deseos era el dueño y por ende protagonista de sus sueños, el carismático momento la sumergió en una paz que no conocía, le hizo sentir débil pero segura, en ella pudo encarar los temores amenezantes venidos por una muestra de ternura, se aferró a la sensación y deseó permanecer en ella hasta el fin de sus días. De un momento a otro y sin una explicación determinante retomo el pensamiento original, se sintió estúpida y sacudió su cabeza como lo haría un animal con el cuerpo mojado, recordó el motivo de su angustia y se culpo por permitirse aquel transe tan imprudente ante los hechos, y que por suerte no dejaría huellas al haber sido tan efímero.


Se puso de pie y observo enrededor, estaba sola frente a un bosque de robles, se resfresgó la ropa y se quitó el pasto pegado al pantalón de buzo, a sus espaldas estaban sus compañeros de viaje, todos dormidos al interior de sus carpas, la mañana había avanzado y contaba con la compañia del sol. Caminó hacia una quebrada, lo hizo con cautela para que sus amigos no notaran su muda presencia, contempló el silencio brindado por la naturaleza y sintió la magnificencia que le ofrecía la altura, alzó los brazos como si invocara la presencia de un ser majestuoso, el viento le golpeaba la cara, cerró los ojos y miró en su interior, reconoció la precencia del miedo y del hasta ahora quieto dolor, tomo aire hasta llenar sus pulmones - ejercicio que repitió en no menos de 10 oportunidades-, cruzó los brazos y se abrazo a si misma como si el calor esperado le fuese a arrancar la tristeza, entre las líneas que nutren su corazón de sangre navegaba un mensaje, lo sabía y de solo temor lo evitaba, lo había escuchado pero de su voz sólo provenían sentimientos nubosos. Dió un paso atrás e incito a su memoria para que le devolviera el deseo, a pesar de lo breve que fue aquel delirio el rostro del hombre se apodero de su mirada ciega, ella le habló como si él estuviese presente, y sin más mediaciones le susurro al oído, le hablo de su amor, le hablo de un deseo, deseo inconcluso, deseo inherte entre los vivos, finalmente le dijo: "te amaré en silencio y lo haré a escondidas, te amaré de tal manera que ante los ojos de mis amigos y parientes te odiaré hasta la muerte, te amaré oculta de mi misma porque ni siquiera mi alma me permite hacerlo, te amaré a pesar de que me diste esperanzas y me las arrebataste sin esmero, te amaré porque el amor es ciego, pero con el tuyo le dibujé un rostro y pude conocerlo, de un amor confuso a un odio eterno y lo llevaré conmigo hasta la muerte".




Escrito por Jorge Eduardo Rojas
Sábado 10 de febrero de 2007