miércoles, 10 de septiembre de 2014

Enemigos?: NO!

Hace unos días atrás leía con sorpresa acerca del uso de armas en Estados Unidos, como la población ha adoptado una cultura armada, donde el 41% de los hogares posee a lo menos un revolver y cómo por necesidad comienzan a entrenar a sus niños desde los 7 u 8 años, en primera instancia es chocante el solo imaginarse que un niño en la etapa más hermosa de la vida, ya tiene conocimiento en armas y lo que es peor comienza a internalizar el mero hecho de que debe y deberá defenderse de un enemigo, me cuesta aceptar que a ese gringuito le revientan la "burbuja" antes de tiempo, lo expulsan de ese capullo donde muchas veces los padres tratamos de mantener a nuestros hijos para que tengan una infancia sana, entretenida, alejada de cualquier problema o situación que altere la etapa de formación y por sobre todo, se interponga en su felicidad.
En Chile en cambio muchos somos los padres que nos aterrábamos (tan sólo un par de años atrás) al enterarnos que en el colegio los niños entre ellos -tu hijo, jugaban a los "Power Rangers", por decirlo brevemente, era casi una situación de pánico, el juego consistía en pelearse a patadas, dotados de poderes extraterrestres que hacía de ese puntapié un patadon; rápidamente nos cuestionamos los programas de la televisión o los vídeo-juegos que los entretenían, incluso que tal vez había amiguitos con índices de violencia promoviendo está como método de diversión y/o defensa.
Estas realidades parecen totalmente opuestas y lejanas, Estados Unidos es un país que vive permanentemente en guerra contra países de Medio-Oriente o contra quien sea una amenaza a sus requerimientos de consumo interno y/o producción.  Todo esto implica un cambio en la mentalidad de la población, ven de cerca las consecuencias del conflicto armado, son víctimas de una histeria colectiva que los amenaza a diario, el 11 de septiembre de 2001 fue un día que quisieran olvidar, pero que no hace más que mantenerlos alertas, prevenidos ante un ataque violentista por parte de sus enemigos.  Tienen un enemigo a miles de kilómetros, pero es un enemigo externo.  Con esto no desconozco los problemas de violencia interna que tienen, hemos visto las matanzas en las escuelas donde personas de "manera aislada" y sin un móvil mas que su propio descontento social han atacado a gente inocente.
No obstante, en nuestro país los últimos días hemos sido presa de un ataque de un enemigo que no conocíamos, un enemigo que no sabíamos que existía y que hoy detona bombas en los bancos casi a diario, que roba cajeros automáticos (dispensadores de dinero) como si fuera algo normal, que violenta indiscriminadamente a gente inocente en las estaciones del metro, que amenaza y no de manera aislada y por más que lo evitemos -genera caos.
A escala tal vez no exista comparación, sólo deseo expresar una sensación personal y de seguro que de miles de ciudadanos, sensación de inseguridad, de que al caminar por la calle debemos estar mucho más alerta, que debemos evitar los lugares de alta concentración de personas, que hay un enemigo y no tenemos como reconocerlo, no sabemos como se comporta, como se viste, porque de seguro esta entre nosotros, es un compatriota, se apellida como la mayoría de nosotros, pero es nuestro enemigo.  Amenaza nuestra "paz", nuestra cultura, nuestra sensación de bienestar, porque en Chile gozamos de bienestar social, salvo para fechas puntuales que prefiero ni mencionar.
Rezo para que algún día podamos eliminar la palabra "enemigo" de nuestro idioma, que no existan, que no sepamos lo que fue, que olvidemos el daño que nos pudieron causar.  Rezo para que no adoptemos por seguridad personal esa cultura armamentista, para que nuestros niños sigan jugando "juegos", para que la paranoia colectiva que se ha comenzado a generar desaparezca rápidamente.

JojorGe

jueves, 4 de septiembre de 2014

Una manera diferente de morir

800.000 (Ochocientos mil)
No dejo de estar conmocionado por la cifra, según un estudio de la OMS son 800.000 personas que al año se quitan la vida.  Una manera diferente de morir, morir bajo tu propia mano, morir bajo tu propia decisión.
Se le abran escapado los sueños? o tal vez nunca los tuvieron, las razones están por sobre nuestra comprensión, la fortaleza final ha de ser pujante, severa, una decisión letal que tras milésimas de segundos podría cambiar, no lo sabemos, tal vez ni ellos lo alcanzan a notar, ya se han ido en medio del pánico, en medio de esa necesidad imperante de escapar de este mundo, de sus problemas, de las mezquindades, de la soledad que nada ni nadie pudo arrancar de su alma.
¿Cómo habrán sido esos últimos momentos?, ¿dónde estaban las estrellas que no pudieron ofrecer esperanzas?, ¿dónde estaba la luna que no les pudo consolar?.
Ha de ser doloroso saber que ya no tienes tiempo en esta vida, que se han ido las esperanzas o que nadie notará tu falta, debe ser doloroso mirarse y no encontrarse, ni siquiera con una mirada al pasado, al recuerdo alegre, al momento glorioso, simple pero pleno.  Ha de ser inmensamente triste que nadie te comprenda, que nadie sea capaz de empatizar con tus dudas, con tus miedos, tal vez con aquellos sueños diferentes o que no se encuentran en la lista de sueños aceptados por la sociedad.  Nadie les escucho, nadie supo como ni cuando se formuló la idea de abandonar este mundo, tal vez nada ni nadie podía.  
Bajaron las cortinas de su habitación y sumidos en un encierro se olvidaron del mundo, de su belleza, de su nobleza, ¡que contradictorio con las líneas precedentes!, pero también es cierto, este mundo esta lleno de belleza, de bondad, de magia y de misterios que nos mantienen inquietos, despiertos, atentos para ver como sigue la historia, nuestra propia historia; lo complejo es que hay que buscar, hay que saber buscar y saber por donde comenzar a hacerlo.  Ciertamente la belleza no brilla, no se muestra y es más bien una chica tímida, que no se muestra ante cualquiera, se cuida, se deja ver sólo ante aquellos que la buscan, ante aquellos que son merecedores de su suavidad, de su pureza, de su vigilia.  La belleza de este mundo siempre esta presente, las personas maravillosas también, entre nosotros, entre un tipo como yo, errado, imperfecto, a veces terco, a veces también ciego.
Son tantas las personas que deciden irse antes de tiempo, o tal vez así estaba escrito, ¡Quién sabe!.  Pero aquí estoy escribiendo estas líneas dedicadas a esas almas, "suicidas" les llaman intentando diferenciar su partida; en un mundo infinito no hay porque tabular las maneras, menos la de morir.
Para algunos es un acto heroico, es la valentía en su máxima expresión, es el cierre que de una vida bajo su propio control, bajo el dominio único y perpetuo del hombre.  Conductor de su vida, enfático enemigo del destino, creyó haber nacido bajo una luz infinita que lo llevo interminablemente por los distintos paisajes de la vida, pero siempre bajo su mera decisión. Pero ¿qué sabe la semilla si mañana se inunda entre el lodo y nunca puede brotar?, ¿Que sabe ese león cachorro si es su mismo progenitor quien le arrebata la vida? ó ¿Qué sabe el río si el próximo invierno llevará el caudal violento como a el le gusta?.
Ochocientas mil personas al año -deciden- abandonar este mundo, nos regalan su aliento, nos heredan un poco su miedo, en masa nos invitan a cuestionarnos, nos invitan a detenernos un momento, a observarnos a sí mismos y a nuestros allegados.  Quizá sea una manera amorosa de reducir la cifra, esa siniestra cifra, ochocientos mil que han optado por "una manera diferente de morir".

JojorGe